miércoles, 27 de mayo de 2015

El caso de Jeffrey Spector, un enfermo de cáncer, reavivó el debate por la eutanasia en Gran Bretaña

El empresario de 54 años tenía un tumor en la columna vertebral que lo dejaría paralítico y decidió terminar con su vida en Suiza; "Me voy antes de mi hora, pero no estoy asustado", dijo antes de morir.

El miércoles último, Jeffrey Spector, un empresario británico de 54 años, viajó a Suiza con su familia y amigos. Al día siguiente, comió con ellos en un restaurant y todos sonrieron para una foto. Pero detrás de esa sonrisa, había dolor. Era la última cena. Dieciséis horas después, Jeffrey Spector murió en el centro de suicidio asistido Dignitas, en Zurich. Huyó así, "demasiado pronto" -como él mismo admitió- de un cáncer en la columna vertebral que lo llevaría a una parálisis.

"Me estoy precipitando", admitió frente a una cámara de Dignitas antes de morir, según reprodujo el diario británico The Telegraph."No me juzguen", pidió.

Spector, casado con Elaine y padre de tres hijas -Keleigh (21), Courtney (19), and Camryn (15)- fue diagnosticado con cáncer en la parte superior de la columna vertebral en 2009, cuando fue al médico por un fuerte dolor en su espalda y cuello.

El médico le dijo que el tumor estaba ubicado en una zona altamente peligrosa, por lo que sacarlo no era una opción. Como consecuencia, le extrajeron algunos huesos para aliviar la presión, pero le advirtieron que eventualmente el cáncer lo iba a dejar paralítico del cuello hacia abajo.

Un año después, Jeffrey averiguó en Dignitas, una asociación por una muerte digna en Zurich, cómo era el proceso para morir cuando él deseara. Tuvo que ir a Suiza porque en Gran Bretaña el suicidio asistido y la eutanasia son ilegales.

En los últimos meses, los dolores aumentaron y Jeffrey sintió que la parálisis era inminente. Se llamaba a sí mismo "una bomba de tiempo caminando". Por eso, resurgió su idea de suicidarse. Antes, esperó a que su hija menor, de 15 años, rindiera los exámenes del secundario GCSE.

"Yo puse una fecha límite para que mi hija pudiera hacer sus exámenes. Pero ya estaba cuesta abajo. Tenía dificultades para usar mis manos... Ya no tenía presión en mis dedos. Sentí que la enfermedad había cruzado la línea roja y yo estaba cada vez peor", dijo en la entrevista a Dignitas, que además grabó los últimos minutos de Jeffrey.

"En lugar de irme tarde, me estoy precipitando. Lo llamo la opción menos peor, lo mejor para mi familia en el largo plazo", dijo.

"Yo era una persona sana, pero mi vida dio un giro de 180 grados. Lo que comenzó como un dolor de espalda en 2008 se convirtió en una enfermedad que me ha llevado a tener que tomar la decisión más horrible. Mis amigos, y sobre todo a mi familia, me han instado a no pasar por esto", recordó el empresario de Lytham St Annes, Lancs.

"Si hubiera sido más abajo en la columna vertebral, y perdía el uso de mis piernas, me habría angustiada pero podía hacer frente a la situación. Pero estaba destinado a parálisis total de mi cuello para abajo", remarcó.

"Algunas personas me van a criticar, pero no me juzguen. Nunca juzguen a nadie a menos que hayan llevado sus zapatos. Creo en mi derecho humano a la dignidad. Quiero poder tener una taza de té y sostener un teléfono. Quiero poder haber esas cosas solo", explicó.

"Creo que lo que estoy haciendo es en el mejor interés a largo plazo de mi familia. No están de acuerdo con esto, por supuesto, pero ellos aceptan que tenga mi propia opinión", agregó Jeffrey.

"Yo sé que me estoy yendo demasiado pronto -admitió- pero tuve pensamientos consistentes y sin la presión de grupo. Tenía que ser una decisión establecida por una mente sana. Si estoy paralítico y no puedo hablar... ¿qué esperanza queda? Yo soy una persona orgullosa, una persona digna e independiente. Soy yo quien está haciendo esto".

"Me voy antes de mi hora, pero no estoy asustado", dijo.

"Apoyamos y respetamos su decisión"

Ayer, a través de un comunicado, la familia hizo un racconto de la vida de Jeffrey desde su diagnóstico y pidió poder "llorar en privado" su pérdida.

Contaron que cuando se enteraron que la enfermedad no era curable, Jeffrey se contactó con Dignitas, "ya que tenía absolutamente claro que cuando llegara el momento, quería terminar con su vida con dignidad".

"Jeffrey fue particularmente claro en que no quería vivir una vida paralítico y dependiente de su familia para cuidar de él", expresaron.

"A principios de este año, la condición de Jeffrey se deterioró hasta el punto de que él creía que no tardaría en ser permanente y completamente paralítico. En consecuencia, pidió una cita para ir a la clínica Dignitas en Suiza para poner fin a su propia vida. Si bien esto fue, por supuesto, un momento difícil y doloroso, como familia apoyamos y respetamos la decisión de Jeffrey cien por ciento", dijeron.

"El miércoles 20 de mayo 2015, Jeffrey viajó a Zurich para ese mismo propósito, y el viernes 22 de mayo 2015, Jeffrey puso fin a su propia vida exactamente de la manera y en exactamente a la hora que quería", remarcaron.

"Si bien estamos compungidos y extrañamos mucho a Jeffrey, también reconocemos que él ahora está en paz y lejos del temor que lo rodeaba en las últimas semanas de su vida. Jeffrey puso fin a su vida con dignidad y control, que era su deseo abrumador", expresó la familia.

Fuente: La Nación

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